27 | Experiencias y reflexiones

Artículo n.º 2, escrito en el 1 de julio del 2017

Hace unos días leí unas cuantas experiencias de personas veganas y vegetarianas y me aventuré a escribir la mía. Creo (creo) que no lo hice bajo la mejor perspectiva y tuve un acto un tanto,… diferente, el cual desemboco en varios comentarios fuera de lugar de algunas personas.

Después de escribir esa reflexión y publicarla me la he leído varias veces y en parte (en parte) he llegado a la conclusión de que no era exactamente lo que quería compartir y la he desmontado. He desgranado todas las palabras que escribí y pensé para mis adentros:

Esto no es lo que quería compartir. En parte si quería publicar la visión tan peculiar y tan particular que tengo, pero me he saltado todo lo importante. He dejado cosas en el tintero y no he escrito con claridad el proceso que llevé y el cambio de chip que tuve a lo largo de los años. Esto lo tengo que cambiar y hacerlo bien.

El caso es que he decidido volver a reescribirla y como es natural voy a coger partes de lo anterior para remarcar mi experiencia. Y a ver, esto es tan sólo mi experiencia personal. Y con ella no pretendo aleccionar ni mucho menos impartir una clase de lo que se debe de hacer o de lo que no se debe de hacer. Cada cual hace con su vida lo que quiere y consume y gasta su dinero en lo que quiere, así que partamos de la base del respeto.

Con esta versión que voy a publicar puede que haya cosas con las que alguien se sienta identificado. Puede que haya explicaciones que a más de uno se le han pasado por la cabeza y que no verbalizaron por la razón que fuera. Incluso puede que haya pensamientos que describa que más de uno haya pensado alguna vez y no sabían si se estaban volviendo locos porque en este camino muchas personas te hacen sentir la soledad a unos niveles muy altos y te genera una incomprensión dentro de la cabeza a cada día que pasa por la elección que has escogido.

Pero en fin, mi historia se remonta al 17 de agosto del 2011. Eso quiere decir que dentro de 47 días cumplo seis preciosos años como vegetariana. Y esa es la razón principal por la que escribo esto. Si vamos por partes, antes de meterme más a fondo, tengo que decir que este es mi segundo intento en hacerme vegetariana, pues el primero fue un poco desastroso el cual fue hace más de 15 años.

El principal problema fue que no me informé bien, lo lleve bastante regular tirando a mal y encima personas ajenas a mí (médicos, endocrinos, familia y gente conocida) hacían comentarios que me hacían sentir bastante incómoda y bastante mal en la elección que tomé, de dejar de comer alimentos de origen animal.

Tuve la gran torpeza de abandonar por completo mi aventura como vegetariana. Fue un problema y un error por mi parte el hacerle caso a lo que me decían ellos, con el tiempo me he dado cuenta de que uno hace lo que hace por una razón. Por querer estar en sintonía consigo mismo. O por la sencilla y llana razón de que le sale de las tripas. Pero aun así esa torpeza tan grande que tuve, me añadió una cosa bastante positiva y es que con los años me he dado cuenta de que estamos para aprender (pienso que el ensayo-error existe por algo) y durante todo este tiempo atrás estuve leyendo en páginas webs, en blogs, en foros, en libros y en ocasiones podía preguntar a personas vegetarianas y veganas que conocía y me explicaban todo bastante bien y el proceso del cambio de dejar de comer alimentos de origen animal.

Todo esto me sirvió para intentarlo una segunda vez. Como he dicho antes, lo volví a intentar el 17 de agosto de 2011. Tengo que contar que no me fue tan difícil dejar de comer carne y pescado, lo hice de un día para otro. Me saltó el chip y deje de alimentarme de animales.

Y no voy a olvidar jamás como fue que me saltara el chip dentro de mi cabeza. Al principio de iniciarme en el vegetarianismo me informaba muchísimo y vi muchos documentales. Pero fue uno de los que vi, el que realmente me marco. Abrió una brecha dentro de mí y me enfrente a mi razón con el corazón palpitando a cien. El documental que vi se llama Earthlings, el cual lo narra el actor Joaquin Phoenix. Seguro que sabéis quien es. Él es activista, pertenece a PETA y se moviliza muchísimo por los derechos de los animales, no sé si lo sabíais ya, pero aun así ya os lo cuento.

Fue una tortura ver el documental. A mí me resulto imposible verlo. Pues tuve que coger un cojín y ponerlo delante de mis ojos porque no podía ver la crueldad con la que se trata a los animales para posteriormente consumirlos. Los gritos de los pobres sonaban igual que el llanto de un niño pequeño. Gritaban y se quejaban dentro de naves inmensas en las que están instaladas pequeñas granjas industriales, y cuando van camino del matadero sus gritos aumentaban cada vez más, a mí se me metieron dentro de los tímpanos y rompí a llorar bastantes veces. Fue muy duro. Lo pasé muy mal. Lloré mucho. Sufrí demasiado viendo el documental. Pero fue el momento más importante de mi vida. Gracias a ver el documental de Earthlings dejé de comer carne y pescado de un día para otro.

Lo tuve muy claro. No podía comerme a ningún animal, ni tampoco quería contribuir en la industria cárnica, ni mucho menos aún participar en la crueldad en la que se trata a los animales. Cada vez que veía a un animal muerto en mi plato sentía arcadas. Sentía nauseas y muchísima tristeza de saber lo que le había pasado antes de llegar a mi plato.

Cuando lo dije delante de todas las personas de mi entorno la gran mayoría, se mofaron y rompieron a reír por la decisión que estaba tomando. Los comentarios que tuve que aguantar durante ese tiempo fueron muy irrespetuosos. No entendían por qué estaba dejando de comer alimentos de origen animal. Y mi familia no paraban de decirme, que eso lo hacía para perder peso, que era una dieta que había decidido elegir para perder todos los kilos que me sobraba, blablablá. Y no, no fue por eso por lo que elegí hacerme vegetariana. No sé cuántas veces lo habré dicho delante de mi familia, conocidos y amigos, pero la razón principal por la que elegí hacerme vegetariana es porque no concebía el alimentarme de ciertos animales y de otros no.

Ya que a medida que pasaban los días y las semanas iba reflexionando en todo lo que viví de pequeña. Pues desde que nací he tenido siempre perro en casa y en serio me encantan, los amo con todas mis fuerzas por muchas razones y porque dan amor sin pedir nada a cambio y ese sentimiento es tan puro que hace que reflexiones sobre lo que estás haciendo con el resto de los animales. Lo bueno de esto es que hay que sumar que durante toda mi infancia y mi adolescencia he tenido (y aún tengo y mantengo algunos a día de hoy) amigas y amigos que tenían (y siguen teniendo) perros y gatos en sus casas y vivías y sentías el mismo sentimiento. Da igual el animal que esté dentro de un hogar, el amor que sientes, los juegos que compartes y los momentos que vives con ellos permanecen para siempre dentro de uno. Y son imposibles de olvidar.

Y después de ver ese documental me miré al espejo muchas veces y mientras me miraba y miraba mis manos pensaba en voz alta que no podía hacer distinción entre los animales domésticos a los que no lo son, porque a fin de cuentas son seres vivos. Sienten y padecen. Y por desgracia no tienen la voz tan clara como para alzarse y decir: YA BASTA DE HACERNOS DAÑO Y USARNOS PARA VUESTRO FIN. No lo vi tan claro hasta ese momento, tenía que dejarme la voz por ellos. Porque si no lo hacemos nosotros, ¿quién lo hará por ellos?

Vuelvo a repetir que no pretendo dar lecciones para que os hagáis vegetarianos, no me malinterpretéis, pues creo que eso tiene que nacer de uno. Porque quiera hacerlo. Porque piense que eso es lo que quiere ya que cada uno es dueño de su cuerpo y se alimenta de la forma que quiere. Lo único que puedo decir es que cuando me salto el chip intenté hacerlo lo mejor que pude. Me implique bastante en el cambio que suponía esa dieta, me descargué varios documentos y me imprimí la pirámide de alimentación vegetariana y vegana para hacerme aún más consciente de la realidad que quería vivir y la pegué con un imán en la nevera para verla todos los días y así no olvidarme de planificarme bien las comidas. Curiosamente guardo en una caja todos y cada uno de los documentos que descargué e imprimí y cada vez que los veo me alegro de tomar la decisión correcta. No me arrepiento en absoluto.

Y para que os hagáis una idea de hasta dónde llega mi implicación, tengo guardado tanto en el portátil como en esa caja un montón de recetas de quesos veganos, otra pirámide de alimentación (vegetariana y vegana), una recopilación de las marcas de cosméticos que testan y no testan en animales, una buena recopilación de recetas vegetarianizadas y veganizadas, unos pocos documentales acerca de lo que se esconde detrás del comercio con los animales y la industria cárnica y libros, muchos libros. Tanto en formato digital como en papel. Algunos de ellos de recetas y otros artículos científicos, además de libros de vegetarianos o veganos famosos que hablan acerca de todo esto bajo su propia concepción y percepción (al final del post os dejare una breve bibliografía de todo esto por si alguno tuviera curiosidad por echarle un ojo).

Y oye, no es que lo sepa todo por tener tantas cosas, porque a día de hoy sigo aprendiendo cosas nuevas y sigo blogs maravillosos de bloggers veganos y vegetarianos que me aportan un poco más de información además de un chute de energía que me hace querer ir más allá. Es lo bueno de aventurarse en este camino. Aprendes muchísimo sobre el trabajo de las personas que hay por la red. Y acabas reflexionando y dándole vueltas al coco acerca de la filosofía en la que estás adentrándote y en los principios tanto éticos como morales en los que acabas creyendo y por los que pondrías la mano en el fuego. Bajo mi percepción, fue y será siempre la mejor decisión que tomé y no me arrepiento para nada.

Ahora, durante todos estos años las personas de mi entorno han sido un auténtico grano en el culo.  Como dije antes, no muchas personas comprendieron y entendieron este cambio y sin embargo yo en ningún momento dicté a nadie de mi entorno sobre lo que tiene que comer, lo dije antes y lo vuelvo a repetir, cada cual se alimenta como le parece. El problema viene cuando una de las partes no respeta al que tiene delante y hace comentarios jocosos, fuera de lugar y un tanto,… tóxicos y dañinos.

Haciendo un breve resumen, no sé cuántas veces habré oído en reuniones de conocidos, amigos o familia, este tipo de comentarios (es más estoy segura de que los veganos y vegetarianos que me leéis ya habréis escuchado alguno):

  • ¿Cuándo vas a acabar con la tontería de no comer ni carne ni pescado?
  • ¿De verdad que no comes paté? Con lo buenísimo que está no sabes lo que te pierdes.
  • Sueño con el día que nos reunamos por Navidad el año que viene y te dé al fin por comer jamón y gambas.
  • A ver, yo tengo una curiosidad, ¿si estuvieras sola en un campo y tuvieras nada más que un cerdo delante de ti, de verdad no acabarías por matarlo y comértelo para sobrevivir?
  • No me puedo creer que no comas pescado, con lo importante que es comerlo para la salud y para tener un buen aporte de fósforo.
  • No me extraña que hayas perdido tantísimo peso cuando comes tan poco y encima no tomas alimentos que te hacen falta.
  • Yo la dieta vegetariana y vegana creo que es de pijos, porque he visto el precio que tienen algunos productos y son mega caros. Nunca me haría vegetariano por el dineral que tengo que dejarme cada vez que tenga que hacer la compra.
  • Tú no es que seas vegetariana, lo que eres es una pija, una snob, una gilipollas y una exquisita.
  • Me parece fatal que no comas huevo cuando es superimportante tomarlo por el aporte de B12 que tiene. Si sigues así vas a enfermar. (Esto fue cuando me hice vegana durante un tiempo)
  • Deberías de dejar de ser tan cría y alimentarte bien de una vez. Que ya tienes el toto muy negro para hacer semejantes tonterías.
  • Dios mío con lo buenísimos que están los flamenquines y que siendo cordobesa no los comas. Me parece un delito que no hagas el esfuerzo por comerlos.

En fin, entre otros comentarios más estos son los que más destaco. Algunos son para enmarcarlos y otros son para olvidarlos directamente. Pero con el que más me molesté e incluso me enfadé fue con este:

“Yo la dieta vegetariana y vegana creo que es de pijos, porque he visto el precio que tienen algunos productos y son mega caros. Nunca me haría vegetariano por el dineral que tengo que dejarme cada vez que tenga que hacer la compra”.

No sé en qué se basan para decir eso, pero la alimentación vegetariana y vegana no es nada cara en comparación con una alimentación omnívora. No se pueden comparar unos productos con los otros por el simple hecho de que no se entienda el compromiso que se hace.


Hago un alto aquí para dejaros una pequeña tabla comparando productos vegetarianos y veganos con los de origen animal para que os fijéis bien en los precios de ambos y así podáis ver la diferencia tan grande entre los precios de ambos alimentos.

PRODUCTOS VEGETALES

PRECIO (aproximado)

PRODUCTOS ORIGEN ANIMAL

PRECIO (aproximado)


Soja texturizada
 
Bloque de soja natural
1.30 · 2.90 €

2.30 · 2.50 €
 Carne picada

Pollo
2.50 · 6.00 €

2.30 · 3.50 €
 Salchichas de soja 4.50 · 5.50 € Pavo 4.20 · 5.80 €
 Seitán 3.00 · 4.50 € Carne vacuno 3.00 · 10.00 €
 Tofu japonés 2.60 · 4.60 € Carne cerdo 1.50 · 8.00 €
 Hamburguesa vegetal 3.50 · 4.20 € Hamburguesa 2.00 · 6.00 €
 Tempeh 3.00 · 6.00 € Pescado 2.00 · 10.00 · 20.00 €
 Hamburguesa seitán 3.00 · 4.00 € Marisco 3.50 · 10.00 · 20.00 €
 Patés vegetales 1.00 · 3.00 € Paté 2.00 · 10.00 · 15.00 €
 Salchichas vegetales 3.00 · 5.90 € Fiambre (variada)1.00 · 5.00 · 10.00 €
Estos datos están comparados con varios tickets de compra de varios supermercados.

Porque ya no es solo el cambio que haces para aportar un granito de arena en el activismo contra el maltrato animal, ya es que empiezas a forjarte en una ideología. En un estilo de vida que mira por un compromiso social. Porque lo es. Yo lucho para evitar que maltraten a los animales. No doy ni un solo céntimo a marcas que testan en animales, no compro ni una sola prenda que tenga que ver con el maltrato animal y no compro cosmética en la que usan a los animales como conejillos de indias para saber si el producto es más válido que otros.

El caso se complica cuando uno no deja de pensar que el esfuerzo que hace nace desde el respeto del prójimo. No me parece justo que yo este respetando a todos y cada uno de los que me rodeo para que luego me falten al respeto de forma directa e indirecta. Y entramos en esa “guerra” de:

Si yo estoy respetando tu estilo de vida y tu filosofía, ¿por qué tú no puedes respetar la mía?

¿Por qué no haces un pequeño ejercicio mental de comprensión y de tolerancia hacia la persona que tienes delante e intentas asimilar que yo no soy igual que tú y no me gusta lo mismo que a ti?

Y si yo en ningún momento adjetivo a una persona de si es bueno o malo, si es mejor o peor por comer o no comer animales y derivados, entonces, ¿quién eres tú y quién te crees que eres para hacer eso conmigo?

¿Por qué piensas o crees que puedes quedar por encima de los demás por el simple hecho de que no comparten tu misma filosofía y la percepción que tienes sobre este tema?

¿Si yo no hago eso contigo, por qué tu si lo haces conmigo?

¿Si yo te dejo vivir en paz y no me meto con lo que comes y dejas de comer, por qué tú si te metes y no me dejas en paz a mí y te mofas o te ríes del esfuerzo que hago día tras día?

Yo no me hice vegetariana por sentirme mejor conmigo misma, al principio si que lo hice con ese propósito, pero con los años me he dado cuenta y he observado que una las cosas las hace por un bien social. Por una lucha y un compromiso por hacer del mundo un lugar mejor. No por engordar el ego. No por sentirme superior a nadie porque no como animales y tenga la necesidad de fardar de ello. Y lo mejor de todo es que hay más personas que piensan exactamente igual que yo en ese aspecto.

Mi intención principal es no participar en el maltrato animal y no colaborar en la crueldad hacia cualquier animal. Soy vegetariana. Activista. Y lucho por mis propios ideales, por una filosofía, una ética y una moral para poder convertir del mundo un lugar mucho, pero muchísimo más respetuoso, tolerante y en donde haya más legitimidad entre nosotros y con los animales.

La cuestión es, ¿si nadie te reprocha, si nadie te pide ni exige explicaciones acerca de tu vida, porque no apoyas la causa respetando a aquellos que si que son íntegros consigo mismo y luchan fervientemente y estoicamente con un cambio?

Si los mataderos tuvieran paredes de cristal, todo el mundo sería vegeteriano.

Paul McCartney

BIBLIOGRAFÍA CON ENLACES DE CADA LIBRO:

OTROS DATOS QUE PUEDEN INTERESAR:

  • Unión vegetariana: Estudios científicos ENLACE
  • Foro Vegetariano: Estudios científicos: ENLACE
  • Animanaturalis: Lista de productos testados: ENLACE
  • PETA: Cruelty-free cosmetics, personal-care products and more: ENLACE

EDITO: Faltan algunos productos derivados de la soja, como la soja texturizada fina y gruesa, la propia legumbre y otras legumbres que aportan casi la misma cantidad de proteínas y hierro al organismo. 

La tabla se ha creado con la información de los productos que se venden en comercios como: Mercadona, Eroski, Día, Carrefour, HipercorEl corte Inglés.

Además apunto que en la parte ecológica de dichos comercios se pueden encontrar estos mismos productos y aun así también están sacados de varias páginas online de alimentación vegetariana y vegana: Como es natural, Naturitas, Planeta vegano, Lo vegano, Planeta huerto. Heura foods, Luca Food, Ideyaverde, Gente vegana, Mi cabra vegana, Vegaffinity, Global Natural, Veggieroom,…

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