25 | ¿Bloqueo creativo, emocional o desvarío mental?

Hace poco más de una semana hablé con una persona acerca del bloqueo creativo que llevaba arrastrando desde hace más de dos semanas, el cual hizo que mirara a los pinceles con lágrimas en los ojos y con una presión en el pecho que no me dejaba ni respirar.

Estuvimos hablando casi dos horas y curiosamente llegamos a una conclusión acerca de los bloqueos y cuando se deja de realizar una cosa en concreto. En esta ocasión voy a escribir este artículo hablando desde la psicología, y como esta afecta a nuestra autoestima, de por qué surge el bloqueo creativo. Antes de que eso ocurra todo comienza con el bloqueo mental y el emocional. El pensamiento y las emociones siempre van de la mano y cuando menos lo esperas, por determinadas situaciones, por momentos que vives con las personas con las que te relacionas, por el trabajo que realizas, o por la presión a la que nos sometemos (y nos someten constantemente), todo se acaba mezclando y se convierte en ese asedio temporal que nos paraliza el cuerpo por completo.

¿Por qué ocurren los bloqueos? Hay muchas causas, muchas de ellas se han hablado y comentado en otros artículos tanto en blogs como en páginas webs. Pero saliendo un poco de lo que ya se ha descrito, una de las razones principales por las que suelen surgir es por la falta de confianza y seguridad en uno mismo a la hora de realizar una tarea específica. El problema se agrava si añadimos a esta ecuación lo siguiente; la gran mayoría de las veces no hacemos lo que realmente nos gusta. Estas dos cosas hace que todo se convierta en una crisis personal, mental y emocional que nos bloquea de forma tajante.

Hay algo que estoy aprendiendo en estos momentos, sobre todo de esta persona que os menciono, es que este tipo de situaciones son necesarias para poder conocernos más, saber qué queremos realmente y con ello usar nuestras habilidades y conocimientos para relajar tanto la mente como las emociones. Y por supuesto si hay algo que no funciona, sea una situación, una relación o una cosa determinada, lo mejor es alejarse y darse el tiempo suficiente para no hacer absolutamente nada. Sí, como leéis, cuando ocurren los bloqueos lo único que podemos hacer es darnos un descanso. Escuchar a nuestro cuerpo y que él diga lo que realmente necesita. Ya que normalmente escuchamos a nuestro pensamiento, pero,… ¿cuántas veces escuchamos a nuestro cuerpo? ¿Cuántas veces escuchamos lo que dicen nuestros sentimientos? ¿Alguna vez oímos lo que nuestro estómago dice o lo que necesitan realmente nuestras piernas? Muchas veces cuando caemos enfermos es porque hemos estado ignorando lo que nuestro cuerpo nos estaba contando días atrás.

Lógicamente sólo somos responsables de nuestro cuerpo, no somos responsables de nada más ni de nadie más. Responsabilizarse de lo que no nos incumbe de forma directa no lleva a buen puerto y es alimento para cualquier tipo de bloqueo, sea el que sea, además de para la ansiedad. Y ahora, volviendo al primero, al creativo. Naturalmente todos los artistas sufrimos por este tipo de bloqueos alguna vez en la vida y la razón es muy simple: por la falta de estímulo y motivación.

¿Cómo superar estos bloqueos? Saliendo un poco de nuestra zona de confort. Sí, literalmente es eso. Por poner un ejemplo, yo me dedico al diseño gráfico y a la programación web, pero también me dedico a hacer ilustraciones con acuarela y esto último para mí era una afición. Estudié en la Escuela de Artes de Granada y recuerdo que tuve muchísimos bloqueos porque no me motivaba lo que hacía allí dentro. No tenía un estímulo que generara ese punto de creación que ahora si tengo. Desde entonces no he vuelto a tener más bloqueos creativos hasta hace unas semanas que volví a tener un bloqueo importante y, por él, comencé a valorar el dejar de esbozar y dibujar por segunda vez en mi vida.

¿Cómo he dado con lo que me estaba pasando? Pues gracias a las conversaciones que tengo con esta persona de la que os hablaba al principio y con otra persona con la que convivo todos los días, he llegado a la conclusión de que necesitaba dejar pasar el tiempo, no hacer absolutamente nada y observar que pasaba. Con el paso de los días acabé viendo cuál es mi problema real.

Pero, hablando de forma clara, uno de los mayores problemas que solemos tener las personas y el cual llevamos a la práctica, día sí y día también, es ponernos etiquetas de todo lo que hacemos. Bueno pues este es nuestro ego porque rara vez nos damos cuenta de que hacemos esto que os cuento. Y cuando realmente le damos vueltas a ese problema, viene la siguiente pregunta que parece que ha entrado en la mente como un disparo; ¿pero cuándo he dicho que realmente me dedico a esto? Si eso lo hago tan sólo como afición.

Ojo, no digo que nuestras aficiones no puedan ser de utilidad para crecer profesionalmente. Realmente nos ayudan para crecer y para conocernos mejor. Y algunas veces acabamos siendo conscientes de que esa afición que teníamos hace 10 años ya no nos gusta y queremos probar otra afición nueva, y esta nueva pasa a ser algo vital en nuestra profesión. Esto pasa, forma parte del crecimiento personal de cada uno y sencillamente hay que saber qué nos hace crecer, nos hace salir de nuestra zona de confort y motiva y estimula la creatividad y por supuesto desechar qué no nos ayuda.

Pero a lo que voy, realmente esas etiquetas no nos definen. Podemos tener de afición crear arte, cuidar plantas, coleccionar sellos o cámaras fotográficas, crear un sistema de diversas plataformas de juegos, tocar la guitarra y componer, crear objetos de decoración, lo que sea. Eso realmente define una pequeñísima parte, eso realmente muestra cuáles son nuestros gustos personales y somos mucho más que los gustos personales que tenemos.

Entonces, ¿qué nos define realmente? Sin lugar a dudas lo primero que nos determina es el pensamiento y lo segundo es la acción que surge del pensar. Porque normalmente solemos pensar antes de actuar, ¿no? Y, ¿qué ocurre cuando nuestro pensamiento no está concorde a nuestras emociones y afecta directamente a la acción? Pues que no sabemos cómo nos sentimos (nos sentimos extraños en nuestro cuerpo) y hacemos cosas para salir del paso que realmente no nos gustan o no forman parte de esos gustos personales, en definitiva agradamos a los demás y nos faltamos el respeto a nosotros mismos. Esa es la falta de seguridad y de autoestima que nos impide hacer. Esas son las dudas y los miedos.

Pero también puede pasar otra cosa y es que nos tomamos las aficiones tan seriamente que provocamos una lucha entre el corazón y la razón, porque esas etiquetas que nos hemos puesto, las cuales las hemos gritado a los cuatro vientos, no son realmente lo que definen nuestros gustos personales y acabamos creando, de algo que antes nos daba satisfacción y calma, una obligación (una imposición) que mata por completo la motivación y el estímulo por crear cualquier cosa.

En mi caso, por poner un ejemplo práctico, ahora estoy trabajando el bloqueo creativo llevando dos cosas que van de la mano; dos diarios personales.

– Por un lado llevo una agenda personalizada, lo que es conocido ahora como el Método del Bullet Journal. A mí, me alivia bastante tener un orden en mi vida y poder planificar mis tareas, pues soy una persona que le gusta tener el control de todo. Pero he disminuido mucho todo lo que me imponía y de todas las tareas que me proponía (eran unas 8/10) han bajado a ser dos principalmente; ahora me centro en trabajar la espiritualidad y trabajar el mindfulness en mi Bullet Journal, anotando lo que realmente es importante.

– Y por otro lado, he empezado a llevar un Art journal, el cual no he llevado jamás en mi vida. Es algo nuevo para mí, y me he dado cuenta de que me crea mucha satisfacción y en él puedo plasmar cosas que se me ocurren como las ilustraciones, los diseños, algunos textos o relatos y algun que otro apunte personal que forma parte de todo eso.

Y sí, es llamativo que siendo creativa nunca haya llevado un Art Journal. Nunca pensé en realizarlo, pero después de llevar cinco años usando la Bullet Journal (ya os hablaré más adelante de este método), me he dado cuenta de que puedo llevar mi cuaderno artístico al siguiente nivel y dejo que mi imaginación corra como una manada de caballos en libertad sobre las hojas y ya no siento la presión que me imponía antes. Ilustro cuando quiero o cuando realmente me nace de dentro.

Y os cuento esto porque yo soy una persona creativa desde muy pequeña. Mi familia, el entorno en el que me movía y posteriormente las personas con las que me relacionaba todos son artistas. Cada uno en su estilo y se esperaba que yo también lo fuera con la cerámica artística. Pero con el paso de los años me voy haciendo consciente de que yo soy una persona muy mental, sé cuáles son mis puntos fuertes y por supuesto sé cuales son mis puntos frágiles, pero también sé reconocer las habilidades que tengo y no puedo definirme al cien por cien como alguien que no soy en realidad. Por esa razón comenzó mi bloqueo creativo.

Y, me voy dando cuenta de todo esto gracias a la psicología y la espiritualidad.

Al empezar el Art Journal. se ha encendido una bombilla. Yo siempre he dibujado y he hecho algún esbozo con alguna técnica en concreto, mi idea es trabajar eso por y para mí, como proyecto personal para empezar pero también afecta al profesional, ya que la ilustración me ayuda mucho para crear diversos diseños y diversos trabajos para aplicar en fanzines, webs o blogs. No soy realmente lo que he estudiado, soy lo que hago, lo que muestro porque me nace o vibra de mis entrañas. Y eso normalmente no mucha gente lo entiende o lo comprende. Para mi el arte es necesario, es imprescindible en la vida para que no sea tan aburrida o tan insulsa. Y lo necesitamos de una manera o de otra. Mi idea es usar todas esas técnicas y conceptos artísticos que he aprendido con el paso de los años, y que sigo aprendiendo, y enseñar a través como con el arte podemos sanar o podemos conocernos un poco mejor.

Lo que si es importante, por salud mental, y me voy dando cuenta en estos días, es que es vital llevar un diario personal, sea en el formato que sea (analógico o digital) y hacerlo cuando realmente lo necesitamos. Yo lo he hecho durante toda mi vida, hasta hace unos 5/6 años que lo dejé de hacer y en estos tiempos que corren lo estoy notando y mucho. La verdad, alivia muchísimo descargar todo lo que pasa por nuestra mente y esto lo estoy aprendiendo tanto con lo que voy leyendo de espiritualidad, como de mindfulness además de con el método del Bullet Journal. Acabamos priorizando lo que verdaderamente es importante en nuestra vida.

Eso sí, hay que tomarlo como algo relajante y escuchando al cuerpo cuando realmente lo requiere. No podemos esconder nuestros sentimientos y aún menos nuestros pensamientos, porque de una forma o de otra estamos dañando nuestra psicología y cuando nos queremos dar cuenta, acabamos viendo de forma consciente el daño que le hacemos a nuestra propia autoestima y a nuestra confianza interior. Está bien sentirse mal un día, coger tu tableta para esbozar o un papel para mancharlo de acuarelas, está bien decir cómo te sientes sea de forma escrita o verbalmente con alguien en quien confíes.

Pero lo más importante es que hay que escucharse más y dejar de escuchar tanto a los demás. No podemos invalidar lo que somos y cómo somos, y mucho menos podemos dejar que nadie invalide nuestros sentimientos, pensamientos y hechos. El amor por el propio cuerpo, por cuidarnos y aceptarnos está por encima de todo lo demás y sonará egoísta, pero si uno no está bien consigo mismo difícilmente estará bien con el resto de la humanidad. Asi que, como dijo Gandhi:

La felicidad aparece cuando lo que piensas, lo que dices y lo que haces está en armonía.

Mahatma Gandhi

 

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