Lo ha vuelto a hacer. Ha regresado esa imperiosa necesidad de soñar con los ojos abiertos y cada uno de los fotogramas que se mantienen ocultos en lo más profundo de la mente pasan lentamente a través de las pupilas.

Parece que a través de todos esos momentos reales, de todas esas anécdotas, esos instantes en los que mantienes fija la mirada con alguien, o los leves recuerdos de unas palabras amables se haya creado una parodia en la que cada uno de los protagonistas tenga una máscara con la que representa el personaje que realmente quiere ser. Parece que el mundo se ponga en orden y los pensamientos en vez de verbalizarlos se convierten en secretos de suma importancia y anclan en un estado catatónico las neuronas y las palabras dejando paso a los sentimientos que necesitan ser expuestos.

Y esa parodia que vive y late dentro de la mente trascurre con la piel como telón y los huesos como andamiaje del surrealismo en el que se habita con el resto de los ocupantes, son esas alternativas que distan de la realidad. Y mediante ese viaje utópico parece que el mundo es menos hostil. Es menos miserable. Es menos angustioso. Las palabras se emiten mediante susurros y las miradas navegan entre ojos que suspiran deseos correspondidos y el curso de las cosas se torna en un supuesto abrazo que invade el alma por completo.

Porque gracias a esa necesidad de volver las córneas hacia atrás y dirigir la mirada hacia la mente uno puede ver como navegan diversas escenas que enseñan lo que en realidad podría o no podría suceder. Quizás sea el ansia de querer algo que queda fuera del pensamiento. O quizás sea tan sólo esa agonía de querer navegar con un rumbo incierto o tan sólo sea ese afán por atravesar un mar demasiado complejo.

Quizás,…
Quizás la única cosa que pueda calmar un poco la imaginación o los delirios de los deseos más escondidos sea reflexionar con realidades análogas o sencillamente tan sólo se necesite mirar al universo con una lupa, para así poder encontrar algo con lo que poder seguir soñando. O en su defecto, con algo o con alguien que anhelamos.

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