¿En qué momento ha vuelto todo a verse opaco
y se ha perdido la noción del espacio y del tiempo
?
¿Por qué puñetas ha vuelto a mi cuerpo esa sensación
de tener un ladrillo en el pecho que no me deja respirar
?

***

Hace días que no me noto ni me siento en mis propios sentimientos. Mi mente no deja de maquinar mil millones de pensamientos, mil historias posibles, paranoias basadas en recuerdos, temores y miedos, sensaciones constantes de que el pecho me va a explotar y se va a materializar todo lo guardo entre los pulmones y las costillas por el aire y se va a perder a la velocidad del tiempo.

Ha vuelto la ansiedad. Ha vuelto más fuerte que nunca. Han regresado las noches en vela, las palabras que hieren y las que desgarran la piel y los huesos. Parece que por un simple comentario. Un comentario que no sé bien como catalogar, el cual aún sigue retumbando en mi mente, y que encima me haya hecho recordar ciertas cosas:

– “Es que está perdiendo la cabeza. Tiene una fuerte psicosis encima. Está claro que tiene un fuerte problema. ¡Está loca!”
-“¡Estás loca! Pero de camisa de fuerza y de mantenerte encerrada porque no hablas con lógica y te contradices.”
-“¡Tú estás muy mal! Porque siempre estás haciéndote la víctima y nunca arreglas los problemas que tienes! Háztelo mirar.”

Y es entonces cuando pienso, ¿tendrán razón con las cosas que me dicen? Pero luego, hablando con algunas personas, con tres personas para ser exactos, recapacito y pienso: Sí, si que tengo un problema y bastante serio. Llevo luchando con crisis de ansiedad y ataques de pánico desde hace diez años. Llevo lidiando con problemas respiratorios y cardíacos desde hace más de seis años. Llevo agobiándome por las noches por no poder conciliar el sueño desde hace cuatro años. Llevo llorando a solas de la impotencia y de no comprender lo que me pasa desde hace dos años. Y la gente me llama loca y me hace aún más responsable del problema que tengo.
¡Gracias por añadirme más carga de la que ya tengo, cabrones!

Hoy no escribo esto en tono lastimero. Ni tampoco lo escribo con intención de hacerme la víctima y antes de seguir pido disculpas por el lenguaje que voy a usar en algún momento, pero voy a escribir hoy tal cual me siento porque yo ya no puedo más. Porque ya estoy agotada, física y mentalmente. Me siento una extraña en mi propio cuerpo. Y siento que las paredes y el suelo se derrumban a mi alrededor sin que yo pueda hacer nada. No es que me sienta impotente, es que no sé ya cómo narices comportarme y cómo responder ante ciertas cosas. Simplemente no sé como actuar.

Vivir con ansiedad es un puto maldito infierno. Nadie puede hacerse una idea de lo jodidamente frustrante que es que tu cabeza vaya a mil por hora y no sepas como lidiar con tantísimos pensamientos, eso es lo que más angustia me crea. Y creo que la gente no tiene ni puta idea, pero ni putísima idea, de lo que es vivir con un demonio que te quita la vida al paso de los días, con pensamientos que vuelven una y otra vez o con la sensación mortal de no saber qué es lo que está sucediendo para que encima llegue alguien, sea quien sea, y te machaque con exigencias que sabes que no puedes hacer -pues me siento muchas veces incapaz o sin ganas-, te haga comentarios al respecto y te insulte.
Para empezar, yo no he elegido tener ansiedad. Yo no elegí eso hace años. Yo viví una situación bastante problemática: una violación y el maltrato físico y psicológico de alguien a quien quería. A partir de aquello la arrastro. Y sí, hoy lo digo. Esa es la razón por la que yo llevo años viviendo con ansiedad. Ese es el motivo de mi ansia y con la que intento batallar como puedo. Y me ha regresado porque hace unos días un hombre me llamó loca – es el segundo comentario que he puesto más arriba- y encima hay que sumarle que llevo dos semanas sin trabajar y estoy a la espera de volver al trabajo. El comentario ese es de alguien a quien quería muchísimo -un familiar directo- y por el cual ahora mismo no siento nada. Ni siquiera odio ni desprecio. Estoy en un punto en el que ya no siento nada. Me siento como un iceberg y no sale nada de mis adentros. Estoy vacía y mis sentimientos se han muerto.

Lo peor es que por la ansiedad que arrastro, en consecuencia de ese comentario, mi mente -la cual me cuesta la misma vida controlar- se ha puesto en marcha y me ha hecho recordar todos aquellos que me han hecho comentarios al respecto, tanto hombres como mujeres, y durante todo este tiempo me he sentido rechazada, incomprendida, sola y sin herramientas con las que poder salir hacia adelante.

El problema está bastante generalizado en este aspecto y gracias a varias terapias que he tenido, algunas con profesionales no tan profesionales y otras con profesionales como la copa de un pino, las cuales me han ayudado muchísimo, puedo decir hoy esto:

Muchísimas personas son muy, pero que muy ignorantes con lo que realmente es la ansiedad. Para empezar, existe cero empatía en las personas, esta claro que cada cual va a su puta bola y se mueve por intereses que necesitan ser cumplidos, y por esa carencia una persona no puede ir diciéndole a otra que sufre con ansiedad severa argumentos del tipo:

  1. “No te pongas nervioso.”
  2. “¡Pero cálmate!”
  3. “Todo está en tu cabeza.”
  4. “Hay personas que están peor que tú.”
  5. “Sigue adelante con ella.”
  6. “¿Por qué no te relajas?”
  7. “¿Por qué no dejas de pensar tanto?”
  8. “¿Pero por qué le das tantas vueltas a las cosas?”
  9. “No es para tanto.”
  10. “Necesitas encontrar algo que te relaje.”
  11. “Necesitas aprender a vivir el momento.”
  12. “Estás exagerando todo demasiado.”

Ese tipo de comentarios lo que hacen es generar muchísima más ansiedad de la que uno ya tiene dentro. Es como añadirle más fuego a unos troncos ardiendo, porque no solo estás avivando el fuego que hay entre ellos es que encima se avivan los pensamientos más negativos, los más redundantes y otros que generan desconfianza y confusión en uno mismo y también hacia los demás y a medida que crezca ese fuego se va creando más y más veneno dentro del cuerpo y la ansiedad es cada vez mayor. Porque por desgracia por los niveles de tanto estrés y tanta presión generan cortisol en el organismo y eso tiene consecuencias nefastas en el cuerpo y dependiendo del nivel puede afectar en más o en menos medida a ciertos órganos y a la piel. A mí, por desgracia, en esta ocasión me está destrozando la piel de la cara, me está afectando otra vez en el estómago y me está paralizando los músculos.

No sé si os acordaréis algunos de los que me leéis de esta entrada: Métodos para reducir la ansiedad que escribí el año pasado en el mes de octubre. Bueno, ya he intentado varios métodos y no me están funcionando, así que os podéis imaginar el pico tan alto en el que me encuentro.
Para empezar tengo un problema con el yoga; me cuesta concentrarme y la respiración en vez de ser relajada es ansiosa y me ahogo un poco con cada asana que hago.
La bullet journal la tengo un poco abandonada.
Las acuarelas más de lo mismo.
Con la lectura estoy en un punto que me cuesta la vida ponerme a leer y con lo que me gusta a mí, la tengo también dejada de lado.
Y la música es lo único que me está funcionando. Porque desde hace más de una semana que me estoy metiendo dosis masivas de jazz. Curiosamente me sedan los pensamientos y hace que paren de viajar dentro de mi cabeza.

Con esto lo que os quiero decir es que si conocéis a alguien con ansiedad, vivís con alguien con ansiedad o tenéis una relación directa con una persona que la vive, tened un poquito de paciencia e informaros bien de lo que es capaz de hacerle a las personas. Porque los que la sufrimos no la hemos elegido. De verdad que no.

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