¿Por qué me gusta tanto la novela negra, por no decir de forma
exagerada que amo con cada poro de mi piel este género literario?

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Hoy os traigo una entrada en la que voy a hablar de un género literario; la novela negra. O más bien conocida como hard-boiled como la describió Raymond Chandler en el ensayo que escribió en el año 1950, El simple arte de matar. Hoy voy a hacer referencia a los libros policíacos, de crímenes, de terror, de misterio y de suspense que existen y de paso voy a reflexionar un poco sobre esa introducción que os he puesto porque parece ser que hay personas que no entienden que otros podamos tener gustos totalmente opuestos. Parece que ya por leer libros de este género una persona es un pelín rara o un psicópata en potencia por leer este tipo de novelas y oye, creo que no es plan de ponerse a hacer prejuicios y etiquetar a todos los que nos rodean porque así no vamos a ningún lado.

Antes de pasar a ponerme a darle un poco a la mente con esta reflexión, os quiero comentar que voy a escribir al final de la entrada es una pequeña lista de escritores a recomendar -algunos que ya he leído y otros que tengo en mi lista de pendientes- del género. Voy a poner un total de 16 escritores, 8 hombres y 8 mujeres. Porque sí, hay muchas mujeres que escriben novela negra y hay que leerlas porque merecen muchísimo la pena y escriben que da gusto, y ojo, que hay muchísimas más. Es más, os confieso que yo me enamoré perdidamente de este género gracias a dos mujeres; Patricia Highsmith y Agatha Christie.

Puede que lo que voy a decir a continuación suene un poco extraño, pero esto que estoy escribiendo hoy da motivo para escribir una reflexión un ‘poco rebuscada‘, por decirlo de alguna manera, ya que parece que somos una pequeña minoría los que nos gusta este tipo de literatura -por favor, alzad las manos aquellos que os guste este género y os haya pasado algo similar con lo que voy describir a continuación-.

Yo no sé vosotros, pero en mi contexto social hay pocos que lean este género. Normalmente leen otro tipo de novelas, ensayos políticos, libros de psicología y pedagogía, novela romántica, etc. Aún así conozco a varios, tres personas en realidad, que les gusta la novela negra y disfrutan de ella como de respirar. Pero, parece que hay un sector de personas que no sólo ve raro que alguien se decline por el género policíaco y la novela negra y no lea otros géneros literarios que según ellos esta muchísimo mejor. Bueno pues ese sector que nos mira como si estuviéramos locos por decantarnos por este género simplemente se basa en prejuicios y en argumentos que no tienen ni pies ni cabeza. Sí, creo que muchas personas cometemos el grave error de prejuzgar -yo me incluyo, ojo-. Y la verdad es que a estas alturas de la vida yo ya he optado por hacer oídos sordos, porque ya ni me merece la pena hacerme mala sangre por lo que os cuento. Pero eso no quita que no pueda escribir sobre esto porque necesito expresarlo de alguna manera.
Es como un puñal encajado entre mis costillas y necesito quitarlo de alguna manera.

El hecho de que a una persona le guste un género que se centra en crímenes, en violaciones, en asesinatos en serie, en espionaje, en mafiosos, en historias de terror para dormir y suspense es muy simple y he llegado a esta conclusión recientemente.
Creo que todos en esta vida tenemos dos tipos de actitudes contrapuestas y que en ocasiones se pueden llegar a coger de la mano dependiendo del momento, la situación y las personas que nos rodeen. Está la actitud que uno hace que actúe bajo el bien y está la que hace que actúes bajo el mal; existe la actitud que hace que uno sea pesimista ante la vida a aquella que hace que uno sea optimista y te enfrentes con una sonrisa en la cara; está la actitud objetiva ante ciertos casos o ciertas vivencias a la actitud que hace que uno sea totalmente subjetivo y está aquella que te hace tener un sentido de la justicia ante una situación determinada a la otra que te hace tener un cierto gusto o sentido a lo macabro y retorcido que pueda suceder.

Todo eso, es algo que se muestra en todas las novelas del género ya que hace referencia constantemente a esa dualidad o diferencia de actitud ante un caso u otro. El caso es cuando esa dualidad se usa para etiquetar a una persona por lo que lea, sienta, piense y demuestre en ciertos aspectos de su vida. Todos sabemos que la literatura es ficción, es la quimera que nos envuelve al final del día y nos traslada a escenarios que por un lado nos gustaría vivir pero que en la vida real nos da miedo sentir en nuestra piel, traspase nuestros huesos y deshaga nuestros órganos.

La razón por la que uno decide zambullirse en ese tipo de libros es porque necesita una vía de escape, la misma que tienen los que leen otros géneros (porque en esto no hay diferencia alguna), para que sus propios problemas o la realidad que viva sea una nimiedad en comparación de la historia que está leyendo. A veces la única explicación es evadir nuestra propia existencia y la necesidad es tal que acabamos fusionándonos con el personaje principal, aquel que lucha constantemente en la historia, y creemos que somos el protagonista. La mente es el órgano más complejo y hay veces que ni la entendemos.
No sé si me estoy explicando bien, pero el caso es que cada uno tiene sus propias preferencias y gustos, como todo en esta vida, y tenernos prejuicios los unos a los otros por los gustos literarios que tenemos no creo que sea para soltar argumentos que no tienen que ver con quiénes somos o cómo somos. Nuestras preferencias o nuestros gustos no son los que nos definen pues son una pequeñísima parte que nos describen. Lo que realmente nos define son nuestras palabras y nuestros actos a lo largo de nuestra vida. Y eso parece que hay algunas personas que no lo acaban de entender y resulta que lo que más les gusta hacer en su tiempo libre es montarse una película totalmente ficticia por determinadas preferencias y de paso dar lectura a una imagen totalmente imaginaria y dispar.

Pero bueno, dejando esta ‘reflexión‘ a un lado, voy mejor a lo que quería contar hoy. Voy a formular las preguntas que varias personas me han hecho a lo largo de mi vida y que hoy voy a responder por aquí:

Oye, ¿cómo empezaste a leer novela negra, Eme? ¿Quién fue que te metió el gusanillo por esta literatura?
Pues viajando un poco entre mis recuerdos me he acordado que gracias a mi abuelo materno con la gran biblioteca que tenía y con las colecciones de libros con las que se iba haciendo poco a poco, durante mis 14 ó 15 años, me puse a leer parte de ese archivo literario cuando iba a su casa y me tiraba varias horas leyendo sus libros. Así fue como yo comencé a leer a Agatha Christie y a Patricia Highsmith. Mi abuelo tenía varios libros de ambas y sentí un flechazo con las dos con cada una de las novelas que me iba zampando de ellas. Porque os vais a reír de esto que os voy a contar, pero tengo un serio problema con este género. Yo no lo leo, yo me zampo los libros de novela negra como Homer se zampa las rosquillas. Uno detrás de otro.
No me quedo tranquila hasta que no termino el libro, y he llegado a pasar noches en vela leyendo libros de novela negra y policíacos y esto mismo también me pasa con la novela histórica. El ansia me puede y necesito acabarlo.

Con los años esto se ha ido acentuando, ya que el año pasado tuve un enamoramiento muy fuerte (el cual aún me dura -creo que lo comenté en alguna entrada anterior-) con Henning Mankell, me zampé la colección completa de Kurt Wallander (12 libros si no me equivoco) en tres meses y me quedé con ganas de más Wallander. Posteriormente me pasó con Camilla Läckberg, Ian Rankin y Petros Márkaris, me puse a leerlos un poco por encima y los tengo pendientes porque sus libros me susurran cada día: ‘¡Eme, léenos ya, por favor!‘. Y este año he caído otra vez en las garras del crimen y el suspense ya que después de leer la biografía de Bowie de Paul Trynka, el lunes por la noche me puse a leer a la señora Highsmith, por recordar un poco su literatura, con el libro de El grito de la lechuza.

Pues esta mañana lo he terminado y la verdad es que me ha gustado mucho y me ha recordado las horas que pasaba en casa de mi abuelo leyendo sus libros. He leído alguna que otra crítica del libro, algunos lo ponen fenomenal y otros pues no lo ponen muy bien, pero como he dicho antes todo es cuestión de gustos aunque también influye qué momento de nuestra vida estemos pasando para que un libro no acabe de convencernos y terminemos por abandonarlo o simplemente no nos guste. El grito de la lechuza a mí me ha gustado muchísimo, pues esta mujer no solo me encanta como escribe y como hace de fluida la lectura en sus libros. Ella suele pegar giros constantes en sus novelas, este libro es una muestra de eso, dota de problemas psicológicos a los personajes, los hace vulnerables y todas las escenas que describe en sus libros renacen en la mente del lector creando fotogramas de la historia que van creando una película mental de sus novelas -yo no sé vosotros, pero la película que se monta en mi cabeza cuando leo libros del género es mortal y le pongo hasta voces a los personajes (lo mío es de traca, lo sé)-. Bueno pues para mi gusto, Highsmith es una de las mejores escritoras dentro del género y creo que ha ejercido alguna que otra influencia en algunos escritores posteriores.

Para no enrollarme más y terminar ya la entrada de hoy, no sé si recordaréis las entradas de Lecturas del 2017 y Entre letras y mosaicos, pero en ambas os hablé un poco sobre algunos libros y algunos escritores que estaba leyendo y de algunos otros que tengo muchísimas ganas de leer y hoy pues he decidido hacer un ‘mejunje’ y os voy a dejar una lista de escritores a los que creo que hay que darles una oportunidad para leer las maravillas que escriben, si os gusta el género claro, que tampoco voy a imponerle a nadie que lea novela negra y policiaca.
Espero que os gusten algunos de los que os voy a poner y podáis disfrutar de sus libros.

 

  1. Patricia Highsmith ENLACE
  2. Agatha Christie ENLACE
  3. Camilla Läckberg ENLACE
  4. Åsa Larsson ENLACE
  5. Fred Vargas ENLACE
  6. Ruth Ware ENLACE
  7. Dorothy B. Hughes ENLACE
  8. Mari Jungsted ENLACE
  9. Henning Mankell ENLACE
  10. Petros Márkaris ENLACE
  11. Leonardo Padura ENLACE
  12. Ian Rankin ENLACE
  13. Jo Nesbø ENLACE
  14. Cornell Woolrich ENLACE
  15. Andrea Camilleri ENLACE
  16. Jim Thompson ENLACE

 

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