¿Alguna vez habéis tenido la sensación de ser
un puñado de piezas rotas y erosionadas
con el paso del tiempo las cuales son
casi imposibles de restaurar?

Restaurar
Del lat. restaurāre.
Conjug. c. causar.
tr. Recuperar o recobrar.
tr. Reparar, renovar o volver a poner algo
en el estado o estimación que antes tenía.

Hace unos días me dio por pensar en algunos contenidos para ir actualizando los martes y los jueves y estuve dándole muchas vueltas y mirándolo desde diferentes puntos de vista, y tengo en mente (y en papel) varias entradas a publicar. Os cuento esto porque hoy en teoría iba a subir otra entrada acerca de las personas quejicas y como su forma de ser, su manera de quejarse, criticarse y hacerse notar afectan a una persona haciéndola un poco miserable y le minan un poco por dentro las ganas y las ilusiones. Pero al final he decidido escribir otro tipo de entrada y así puedo escribir sobre algo que tenía ganas de plasmar.

No sé si alguna vez habéis sentido -o sentís en realidad- que estáis rotos por dentro. Yo no dejo de sentir que tengo piezas rotas en mi interior y no solo cuestan hacer que encajen entre ellas, cuesta muchísimo restaurar piezas que llevan años hechas añicos. El caso es que como restauradora que soy – sí, mi profesión es restauración cerámica– estoy intentando reparar entre mi psique, mis manos y mi voluntad esa parte destruida, o esos cimientos que están en ruinas desde hace bastantes años. Y no, no es que sea algo fácil, ni tampoco es algo imposible, pero, ¿quién dijo que todo en esta larga vida -y desgraciada en ocasiones- sea fácil y digerible?

No quiero sonar pesimista, simplemente esta entrada está enfocada desde un punto introspectivo y pragmático y la lectura de mis palabras no van en una dirección negativa aunque parezca que salen desde un lugar bastante oscuro. De hecho la dirección -o más bien la predisposición- de escribir hoy esta entrada está más dirigida a mutar aquello que nos carcome y nos desgasta. La escribo más que nada para poder exponer algunas preguntas a las que no les encuentro respuestas y en ese proceso de restaurar o renovar un estado de ánimo o un pensamiento que se va haciendo cada vez más poderoso y se va anclando en el interior, pueda ser más liviano, más fácil o pueda hacerse factible en un tiempo concreto.

No sé vosotros, pero llevo tiempo preguntándome, ¿cuánto tarda uno en poder recomponerse de un daño psicológico que no deja ni respirar? ¿Cuánto tiempo es el necesario para que ciertas heridas dejen de sangrar, sanen y cicatricen medio bien? ¿A qué precio jugamos con nuestros propios sentimientos y pensamientos para que acaben hechos trizas? ¿En qué esperamos convertirnos en un plazo determinado de tiempo, en personas con coherencia y consciencia o en personas que no saben diferenciar las cosas y en su cabeza reina un caos monumental?

O, ¿sencillamente esperamos ser y dejar que esas ruinas formen parte de nuestra existencia y que las personas que se acerquen a nosotros nos quieran aún estando rotos por dentro? No sé muy bien como responder a estas preguntas ya que llevo desde hace cinco años con ellas en la cabeza, pero creo que ya va siendo hora de empezar a responderlas si no quiero convertirme en un yacimiento con demasiados rompecabezas a restaurar y ensamblar. Los acertijos están bien para darle un poco a las neuronas durante un período corto de tiempo, pero cuando llevan demasiados años acechando y dando más problemas que soluciones hay que acatar y ponerle el remedio que sea.

Suena: Water ripples, Enno Aare.

***


PLANNING DEL BLOG

MARTES JUEVES SÁBADOS
Reflexiones personales Recetas, Reflexiones y recomendaciones Recomendaciones musicales