Hoy voy a despedir el mes de noviembre haciendo una pequeña incursión en los libros que he leído este año. Sí, como estáis leyendo. Hoy traigo una entrada totalmente distinta a las que ya he subido y hoy os voy a contar como algunos de los libros que he leído me han hecho ver las cosas desde la sospecha y la desconfianza. Y otras me han cambiado de manera que me han dejado pensando y dándole vueltas a la cabeza.

Antes de seguir, quiero matizar algo importante. La entrada de hoy no es como la del resto de las personas que escriben reseñas literarias y críticas de los libros en su blog. No llevo intención de hacer eso porque los géneros que yo leo son novela negra, novela histórica y de fantasía.

Eso quiere decir que entrar en opinar sobre un libro o sobre otro, hacer alguna crítica o reseñarlo no va conmigo porque no me veo capaz de hacerlo además de que cada uno tiene sus gustos y creo que cada cual debe de investigar y leer sobre lo que le gusta y lo que no. Yo lo único que quiero es explicaros un poco que es lo que ha pasado después de leer algunos libros y como me han cambiado, de alguna manera, mi forma observar las cosas y han influido un poco a la hora de pensar y reflexionar en mi día a día.

A principio de este año, concretamente a mediados de Enero, me hice una promesa a mí misma de leer mucho más. Quería leer más libros de los que había leído en el 2016 y creo que no he llegado a cumplir ese propósito. Pero a pesar de eso (haya sido por falta de ganas, por no estar motivada con el libro que estaba leyendo en esos momentos, o por la razón que fuera) más o menos he tomado un hábito de lectura y precisamente eso es en lo que realmente quería trabajar y que más o menos he conseguido.

Bueno, pues hace unos días me dio por revisar todo lo que he ido leyendo en la página de Goodreads y miré el Reading Challenge en el que me apunté a mediados de año. Sé que en realidad me queda el mes de diciembre para poder cumplir el Reading Challenge, pero prefiero ir a mi ritmo porque bajo presión no puedo leer. Y eso es algo de lo que me he dado cuenta este año. Si estoy sometida a cumplir con un propósito (el de leer x libros en 365 días) me cuesta la misma vida llevar la lectura. No me concentro en las palabras. No pillo ni las metáforas, ni los símiles ni las comparaciones. Sencillamente pierdo el hilo de lo que tengo entre las manos y me olvido de lo que he leído.

Y si hay algo que me fastidia es eso. No poder disfrutar de lo que leo. Y este año he dejado bastantes libros a un lado porque me hice muchas expectativas y al final no he podido con ellos. Tengo que reconocer que algunos han sido abandonados porque no me parecía un buen momento leerlos, me estaban abrumando o me hacían recordar ciertas cosas y ciertas personas. El caso es que durante esta semana, después de meses, decidí pasarme por mi perfil de Goodreads, hice limpieza de libros que no sé si acabaré leyendo o no, por eso que os decía antes, y me centraré en dedicarle tiempo a los que me gritan bien fuerte desde la estantería (tanto la física como la virtual) para que los lea.

Ahora, entrando ya en el post de hoy, durante el 2017 he conocido a un escritor que me ha cambiado la vida por completo y que me ha hecho volver a mis 23 años. Suena extremo, pero hacía muchísimos años que no me enganchaba -y bien fuerte- con un escritor y con todos sus libros. Este escritor del que os hablo es Henning Mankell y no había leído nada de él hasta hoy. Su literatura me enamoró de tal manera que me hice con casi todos sus libros para leer en la tablet y también empecé a comprar algunos en papel. Eso también ha hecho que me pusiera a bucear un poco en el género y me haya encontrado con los libros de Petros Márkaris, Leonardo Padura, Jo Nesbø, John Connolly e Ian Rankin además de muchos más y a los cuales tengo unas ganas enormes de leer. Y, los tengo llamándome a voces.

Y ahora, la pregunta que alguna que otra vez me han hecho, ¿por qué te gusta tanto la novela negra? Pues esto es de lo más simple de responder: soy de esas personas que les cuesta leer libros en donde lo pintan todo de rosa y las relaciones – sean las que sean – sean ideales o ‘perfectas’. Me gustan las historias que te hacen pensar, que te llevan a una la realidad que se puede llegar a pisar. Me gusta que me remuevan las entrañas y que hagan sangrar a mis neuronas. Por esto mismo, me he vuelto loca con Mankell y varios libros de la serie Wallander me dejaron a cuadros por como presenta a ciertos personajes. Al final voy a dejar un par de libros de él, pero lo tengo que decir ya que la serie consta de 12 libros. Cinco de esos 12 son mis favoritos por lo que os he escrito antes; Asesinos sin rostro, El hombre sonriente, La falsa pistaLa quinta mujer y Pisando los talones. Esos libros son lo mejor que he leído  de él hasta ahora y concretamente el de El hombre sonriente me dejó con una maldita sonrisa en la cara (valga la redundancia) de la emoción que me dio. El libro de El hombre sonriente hizo que estuviera varias noches hasta las tantas de la madrugada leyéndolo y me dio hasta dolor de cabeza por como plantea la historia y los personajes. Y, eso mismo, es lo que ha hecho que me haya lanzado a escribir una pequeña historia dentro de ese género para el NaNoWriMo. Al final no he conseguido escribir las 50.000 palabras en este mes, pero la historia la sigo creando poco a poco (ya os hable de eso en esta entrada).

Volviendo al hilo, a mi Mankell me ha cambiado. Me ha inspirado. Y me ha hecho salir de mi zona de confort a la hora de escribir. Aunque sé que no estaré jamás a la altura de semejante escritor y del resto que hacen el mismo género, pero no pierdo absolutamente nada por intentar escribir novelas o relatos policíacos o de crímenes. Me gusta el reto de crear algo así.

Otro de los escritores -el cual es uno de mis favoritos- que he leído este año, y sigo leyendo, es a Haruki Murakami. De él me terminé hace unos meses el libro de La biblioteca secreta, que hace junto con la ilustradora Kat Menschik, el cual me pareció una auténtica maravilla. Y ya no solo hablo de las ilustraciones de ella que son espectaculares, es que en él vi a un Murakami más introspectivo, por así decirlo, y eso me dio que pensar en algunas cosas. Me hizo ponerme reflexiva en algunos aspectos de mi vida.

Y aun tengo entre mis manos dos libros suyos aunque un poco dejados de lado, (pues llevo demasiadas lecturas a la vez). Son el de La caza del carnero salvaje y el de El elefante desaparece. El caso es que con Murakami me pasa algo muy similar que con Mankell aunque hagan géneros distintos, pero leerlos me inspiran mucho. Además de que con ambos me olvido por completo del mundo y me zambullo en sus palabras. Leerlos son un escape para mi mente. Es más os confieso que después de leerme After dark (fue el primer libro que leí de él), me dio tan fuerte con Murakami que a día de hoy tengo casi todos sus libros en papel y siempre que puedo acudo a ellos para volver a leerlo una y otra y otra vez.

Bueno y cuando no leo a Murakami o alguna que otra novela negra y quiero variar un poco, acudo a la poesía de Alejandra Pizarnik, además de a otros escritores más. El caso es que a ella la conocí hace unos años por algunos de los seguidores que tenía en mi anterior cuenta de Twitter y acabé comprándome el libro de Poesía completa. Este libro me lo leí hace un par de años, pero siempre que llega el mes de abril me da por volver a leerla. Soy así de rarita, pero su forma de escribir poesía me gusta muchísimo y necesito repetirla una vez al año porque es como si te la susurrara el viento. Bueno, pues hace no mucho me hice con un par de libros más de ella, el Diario y las Cartas, porque quiero leer más cosas además de sus poesías y los cuales caerán el año que viene.

Otro libro que tenía muchísimas ganas de leer ya que hace años vi la película de La leyenda del pianista sobre el océano, es el de Novecento de Alessandro Baricco. Antes de nada, si tenéis oportunidad echadle un ojo a la película porque es una verdadera obra de arte y la banda sonora, la cual es espectacular, corre a manos de Ennio Morricone. Y a ver, yo con Baricco tengo una relación un poco ‘difícil‘ porque a veces me cuesta leerlo, pero a pesar de tener esa dificultad su literatura me gusta mucho y sigo intentando leerlo. Simplemente iré escogiendo los libros que más me llamen de él.

Y ya para terminar, tengo que hablar del libro de Twin Peaks: 25 años después, todavía se escucha música en el aire. Este libro está escrito por varios escritores y son artículos que hacen referencia tanto a la serie como a la película y la verdad es que a mí me ha gustado muchísimo por como lo enlaza todo y por toda la cantidad de información secundaria que aporta, tanto libros como documentales.

Pero de todos los escritores que participan tengo que destacar a uno, a Alexander Zárate. Creo que ha sido uno de los pocos que me ha transportado al Twin Peaks de la serie y de la película. Me ha dejado medio ida por su manera de interpretar ambas y llevarlas a sus palabras. Os juro que por un momento pensaba que estaba leyendo las palabras de Lynch y no las de Zárate. Este hombre es tan denso que te hace entrar en un estado catatónico con sus palabras, se revuelve en ellas y las cosas como son, me ha ayudado a sacar de mi cabeza varias ideas que evitaba pensar. A esto hay que añadir que de forma paralela me leí el libro de la hija de David Lynch, el Diario secreto de Laura Palmer y entre las palabras de Zárate y las de Jennifer Lynch me han dejado muy loca, porque te desgranan la historia que esconde Laura Palmer y ella vuelve a cobrar vida pero en vez de ser una imagen, en vez de ser esa fotografía tan apagada de la serie y de la película, es una quimera hecha en base a las palabras que escriben Alexander Zárate y Jennifer Lynch.

RECOMENDACIONES LITERARIAS: