Hace unos días me dio la vena de cambiar, no sé si por quinta o por décima vez, el nombre del blog y hablando con alguien sobre este cambio me dijo con toda la tranquilidad del mundo:

¿Por qué no lo dejas con el nombre que tiene puesto y en vez de cambiarlo otra vez no cambias la forma que tienes de verlo y te ‘mimetizas‘ con lo que realmente quieres mostrar en el blog? Sinceramente, creo que deberías de mostrar al menos un 60% tu forma de pensar y de ver las cosas, porque aunque tú no te lo creas tu manera de ver y de sentir es diferente y me parece que no solo a mí me interesa escucharte o leerte y creo que si lo llevas al blog eso te puede ayudar con algunas cosas y ya de paso pues simplificas algunos aspectos de tu vida que creo que están un poco desordenados y bastante caóticos a nivel emocional.

[…]

Cuando escuché eso me sentí muy rara ya que hasta día de hoy nadie me había dicho esto. Es la primera vez que alguien es sincero conmigo y piensa que debo de salir de un cascarón en el cual me he escondido y en el que pienso las cosas en voz alta y no dejo que nadie las escuche y ni las lea.

Lo que quiero decir con esto que escribo es que hay veces que me da bastante reparo hacer ciertas reflexiones por aquí, por un lado, no sé si alguien tendrá interés o no, y por el otro, es porque creo que tengo miedo por escribirlas por no saber cómo enfocarlas o cómo expresarlas y por eso las dejo a un lado y escribo o publico otras como las recetas o los relatos.

Es por esto por lo que creo que estoy teniendo este pequeño ‘problema‘ con respecto al contenido del blog. Y este problema es el siguiente:

Y es que en realidad sé que es lo que quiero compartir en el blog de En minimal y eso se minimiza en tres cosas, una de las cuales es el principal problema:

1-. Reflexiones personales (eso incluye algún que otro texto o fragmento que escribo para algún relato) -aquí está el origen de mis miedos y reticencias en escribirlas y publicarlas, más adelante os voy a contar el por qué-.

2-. Música.

3-. Recetas.

Los relatos los he dejado fuera -de momento- como ya os dije en esta entrada del martes pasado.

Creo que mejor os explico un poco. Con respecto a las recetas lo tengo muy claro, he estado cuatro años llevando un blog de cocina vegetariana y vegana en Blogger y desde entonces a mí me gusta subir las recetas que hago y no me quiero deshacer de ellas ni las voy a quitar del blog. La razón se divide en dos partes, la primera es porque la alimentación que llevo es algo que me define desde hace ya seis años, pues es mi filosofía de vida ya. La segunda es bien simple y es porque me encanta la cocina y la disfruto muchísimo. Soy de las que se meten entre los fogones y los utensilios para desconectar del mundo y así crear, hacer y deshacer con la alimentación vegetariana y vegana. Siempre intento hacer cosas sanas y que se basen en esa alimentación, pero tengo que ser realista; yo sé que no estoy a la altura de algunas bloggeras que sigo que son dignas de admirar y de seguir por todo lo que hacen y por todo lo que saben. Para empezar yo no sé tanto como ellas -y ojo que no me estoy comparando, es solo una apreciación personal- ya que llevo nada más que seis años como vegetariana y sigo aprendiendo mucho y me queda bastante por aprender. Yo me meto en la cocina por placer y esa es la razón principal por la que no voy a dejar de poner las recetas de las cosas que hago en el blog. Esto tan sólo lo hago por compartir los platillos que me gusta cocinar.

En el caso de la música, pues lo tengo que decir porque creo que es algo importante que mencionar: YO NO SOY MÚSICA y nunca me he considerado como tal. Aunque mi pareja, mi hermano y muchas personas de mi familia si lo sean y se dediquen a eso no quiere decir que yo también sea como ellos. Pero, eso no quita que adore cantar (aunque lo haga como el culo), que me guste pegar gritos (o más bien intentos de guturales) o me guste aporrear cualquier superficie al ritmo del género que escuche. Soy así de excéntrica. Soy un poquito rara. Y es que tengo un serio problema, es escuchar la música y tanto los dedos de las manos (los cuales los golpeo en el aire como si tocara una guitarra imaginaria) como los pies, empiezan a bailar, se vuelven locos y yo me dejo llevar por el género musical que esté escuchando. Y las cosas como son, normalmente suelo hacer eso en mitad de la calle y la gente se me queda mirando con caras raras. Me imagino que pensarán que estoy loca o algo similar. Pero en fin, esas son las cosas que hago cuando escucho música. Se me va la pinza. Y mucho.

Os cuento todo esto porque no “pretendo” nada con respecto a las entradas musicales que subo al blog y la verdad es que ahora que puedo lo voy a decir, mi intención de traer música aquí es nada más que por aportar y compartir con los que me leéis y me seguís todo aquello que me entra por los oídos. Es así de simple. No llevo ninguna intención ni pretendo absolutamente nada. Ya que siempre he creído y he pensado de que cada uno tiene sus preferencias y sus gustos musicales y como en todo, hay que respetar los gustos y las preferencias de los demás te guste o no. Total, cada uno es un mundo aparte y eso es lo que nos ‘atrae‘.

Y por último hago referencia a las reflexiones. Y hoy lo voy a decir para que podáis entenderme un poco. No es la primera vez que me he cruzado con alguien tanto por las redes sociales como cara a cara que me ha dicho abiertamente que yo escribo o digo las cosas que pienso como si quisiera llevar la razón y fueran una verdad absoluta. Sinceramente a mi eso me sienta bastante mal porque no soy de ese tipo de personas que piensan que todo lo que dice es una verdad universal. Yo eso no lo hago y no estoy siendo ninguna hipócrita y mucho menos una cínica. Sé perfectamente como soy y no me considero ni lo uno ni lo otro, se cuando tengo que ser directa y cuando dejar que el silencio hable por mí. Y hay muchísimas personas que creen conocerme y piensan eso de mí. Lo que yo piense, crea o imagine en mi cabeza es cosa mía y odio que me digan que me encanta llevar la razón cuando ni siquiera saben como soy en realidad o que cosas he vivido para pensar de la manera en la que pienso o porque digo las cosas que digo.

Y quiero que esto quede por escrito, a mí me encanta conocer opiniones contrarias a la mía porque me hacen ver las cosas desde otra perspectiva y me dan en qué pensar. Y para ser honesta en raras ocasiones suelo dar mi opinión cuando estoy en reuniones con conocidos y con familiares porque me da pánico hablar por una razón que puede sonar bastante tonta; que se rían de mí o piensen que estoy como una cabra. Y es precisamente por eso por lo que me corto tanto en escribir reflexiones en el blog. No quiero ser ni pretenciosa ni tampoco quiero quedar por encima de nadie. Bastantes problemas y preocupaciones tengo ya como para volver a añadirme más por escribir mis pensamientos o mis reflexiones por aquí.

Y las cosas que yo escribiré por aquí serán esas opiniones que no me atrevo a contar públicamente por miedo o por el simple hecho de pensar que mi opinión es mejor que me la guarde porque no me van a entender. Y ese pensamiento ha vuelto a renacer en mis entrañas porque este año varias personas me llamaron mentirosa, o simplemente me ignoraron o me obviaron porque preferían no creerme. Sea por cosas que he dicho y se han cuestionado o por momentos que ya han pasado o por opiniones que he tenido o por cosas que he contado. Y me daría mucha rabia que volvieran a atacarme o a machacarme por las cosas que expreso. Si no estoy ‘ofendiendo’ a nadie, ¿por qué se hace esa cábala contra mí? ¿Es que estoy haciendo algo malo por expresar las cosas que siento? ¿En dónde esta mi libertad de poder expresarme como yo quiero?

Entiendo que haya personas que no les guste lo que escribo, que no les guste lo que fotografío, que no les guste las cosas que creo. Pero el hecho de que no te guste lo que hace fulanito o menganito no le da derecho a nadie para ir soltando este comentario para joder de alguna manera su trabajo, su reputación o lo que sea que quiera joder: ¿Y esa persona por qué registra sus textos, sus fotos y sus creaciones si no valen nada? ¿Pero de qué se cree que va? ¿Por qué va de “Diva” por la vida cuando tiene tan pocos seguidores por las redes sociales? ¿Es que no se da cuenta de lo patética y lo ridícula que es?

Las razones que tenga cada cual para registrar sus textos, sus fotos, sus ilustraciones, sus bocetos, sea cual sea la creación, no es solo por cuestión personal, es porque valora el trabajo que ha hecho y el esfuerzo y la dedicación en la que se ha volcado para crear ese trabajo. Y la verdad, ‘atacar‘ a alguien haciendo comentarios de ese tipo no te hace mejor persona. No creo que eso sea algo bueno a valorar, honestamente creo y pienso que cada uno debería de trabajar la humildad ya que uno no puede hacerse valer desprestigiando el trabajo de los demás. Pienso que es de ser bastante miserable y mezquino tomar ese camino además de ser bastante irrespetuoso.

Y no, no estoy desvariando. Esto lo estoy escribiendo porque hace un mes o hace dos meses me habría gustado poder escribir algunas reflexiones por una historia que me estaba ocurriendo, por eso el blog de En minimal se centró en las recetas nada más y no se actualizaba con más reflexiones. Hablando claramente, tomé la decisión de actualizar nada más que con las recetas porque me estaba protegiendo. Me estaban haciendo daño y necesitaba entrar en ese cascarón y protegerme.

Por esa razón hoy escribo esta entrada.

Por esa razón estoy valorando, recordando, reflexionando y escribiendo todo esto.

Por esa razón ese alguien -la persona que me dijo lo que he escrito más arriba- ha sido tan franco conmigo y confía en que pueda abrirme de alguna manera en este espacio. Lo que esta persona me dijo el otro día, me ha hecho ver que tengo que dejar de tener miedo por escribir o decir lo que pienso, piensen lo que piensen los demás porque a fin de cuentas a mí no me conocen muchas personas en mi totalidad. No soy una persona difícil (o eso creo yo) pero si que soy una persona que se cierra en banda cuando recibe palos y faltas de respeto de personas que no saben como soy y quien soy en realidad.

Y por eso, en cierto modo, me gustaría que En minimal sea un espacio reflexivo. Me gustaría que esto sea un diario de reflexiones en el que  pueda minimizar las cosas, las situaciones o los problemas que tengo en mi día a día. Además de añadirle ciertas cosas al blog (la música, las recetas, los libros que leo, las creaciones que hago), las cuales me hacen desconectar de ciertas movidas. Y también aportar las estrategias que tomo que “evitan” de alguna manera que me den crisis de ansiedad o ataques de pánico (aunque más bien habría que decir que me tranquilizan y me dan paz mental).

Resumiendo, la finalidad del blog es la de minimizar, simplificar y unificar. En donde yo pueda hacer una metamorfosis y pueda seguir creciendo, aprendiendo y evolucionando vengan los cafres que vengan, los cuales de la misma manera que vienen se van, o vengan personas que ocupen un lugar en mi vida.

Quiero dejar atrás el rencor y el resentimiento. Quiero minimizar el dolor y la ansiedad.

Quiero volver a ser y sentir como el año pasado. Quiero volver a ser yo misma y no sentir que nadie me ‘prohíba’ pensar, reflexionar, escribir, hablar y decidir publicarlo.

Un comentario en “| Metamorfosis

  1. ¡Gracias por escribir esta entrada!
    Llevaba tiempo leyendo tu blog y me ha gustado mucho leer esta entrada tuya. Sabes que tienes mi apoyo y mi lealtad, así que estoy seguro que te va a quedar un blog curioso e interesante. Un abrazo enorme y mil besos, pequeña mía. 🙂

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