Hoy tengo una novedad que contar y es acerca de los textos que habéis leído míos en la sección de los relatos y tiene que ver con el hecho de que este año tomara la iniciativa de zambullirme en el NaNoWriMo .

Y tengo que confesar que le he dado ya de lado al NaNo. Y lo cuento básicamente porque tengo que ser realista con lo que escribo y conmigo misma, yo no me veo capaz de escribir 50.000 palabras en un mes. Sencillamente no puedo. No este año. Estoy muy oxidada y meterme en el NaNo ha hecho prometerme a mí misma que lo que tengo que hacer es retomar la rutina de escribir. Sean 500-1.000-3.000 palabras diarias o pasar de las 5.000 si la inspiración y las ideas necesitan salir de mi cabeza.

Esto no quiere decir que haya dejado de escribir la historia que empecé el uno de noviembre con la cual me registré en la web del NaNoWriMo y en la que quería volcarme durante todo el mes, junto con una serie de relatos. No sé que ha pasado, pero desde que empecé a escribirla me ha cambiado el chip y mi cabeza hay días que va a mil por hora y solo quiero estar metida en esa historia y sin embargo luego hay días en los que no puedo escribir. Es como si las palabras decidieran no salir porque no encuentran motivo o no tienen la fuerza suficiente. Por eso mismo he decidido que voy a seguir escribiéndola pero voy a ir a mi ritmo porque bajo presión me resulta imposible hacerlo. Os juro que hay días que me siento delante del papel o delante del portátil y es como si estuviera tocando un mono con platillos delante mía y no me puedo concentrar. Me quedo mirando a un punto muerto y no se mueve ni una sola idea por mi cabeza.

Pero bueno, a pesar de esto que os cuento no desisto en seguir dándole caña a la historia y es muy posible que la acabe publicando. Por esto último que escribo es por lo que vengo a contaros todo esto porque he tomado la decisión de crear un blog aparte con relatos cortos, fragmentos intensos y esa historia. Hace unos días lo creé, llevo un par de días mudando los textos más densos y más ‘oscuros‘, por así decirlo, y también quiero subir algunos fragmentos y algunos relatos cortos que están naciendo desde lo más dentro.

El caso es que hace un par de días, por simple curiosidad que me entró por estar leyendo el libro de Twin Peaks: 25 años después, todavía se escucha música en el aire (el cual aun estoy leyendo lentamente) me puse a leer de forma paralela el libro Diario de Laura Palmer de Jennifer Lynch. Más que nada lo hice por buscar un poco de inspiración o por encontrar algo que me diera un empuje para seguir con la historia de Visiones —sí, así es como se llama la historia que escribo— y la verdad es que el libro de la hija de David Lynch ha despertado algo que tenía bien dormido en mi cabeza. De ahí que haya nacido un blog sólo y exclusivamente para textos,… ‘diferentes‘ a todo lo que he escrito hasta ahora. La verdad es que estoy saliendo de mi zona de confort y me da un poco de miedo el cambio, pero por alguna extraña razón hay algo de satisfacción en todo esto, aún no sé muy bien el por qué. No sé si alguno de los que me leéis sois fanáticos de David Lynch o simplemente os gusta su obra, pero si tenéis oportunidad deberíais echarle un ojo al libro de Twin Peaks: 25 años después, todavía se escucha música en el aire. En la barra lateral tenéis el enlace del libro que está en Goodreads por si queréis fisgar un poco de lo que trata.

En fin, yo voy a seguir en esta lucha por intentar escribir un mínimo de palabras lo que queda de mes, ya no por el NaNoWriMo ya es más que nada por tomar el hábito de escribir un rato al día, depurar un poco el estilo y de paso escribir de forma automática para el blog de Mil ochocientos.